Vértigo y alteraciones del equilibrio

Vértigo y alteraciones del equilibrio

El oído, además de encargarse de la audición, es el órgano encargado del equilibrio.

Concretamente esta función recae en las estructuras que conforman el oído interno (canales semicirculares y vestíbulo) los cuales son capaces de detectar la posición de la cabeza.

La mayoría de las patologías que afectan al oído interno se asocian a problemas con el equilibrio. Entendemos por desequilibrio a la sensación de incapacidad para mantener el centro de gravedad y no es lo mismo que vértigo o que el mareo.

El vértigo se define como la sensación ilusoria de movimiento. Puede ser de dos tipos: Central (si está asociado a lesiones a nivel encefálico) y periférico (asociado a lesiones en el sistema vestibular del oído interno).

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La persona que padece vértigo periférico puede tener una sensación de rotación, ya sea que es él mismo el que gira o bien que lo que se mueve son los objetos con respecto a él. Uno de los síntomas del vértigo es el mareo (alteración de la orientación espacial), hasta en el 50% de los casos. El mareo cursa con desazón, náuseas, sudoración fría, palidez y palpitaciones. Puede aparecer también sin que haya una lesión en el sistema vestibular. Otros síntomas del vértigo periférico es la presencia de nistagmo (movimiento involuntario y espasmódico de los ojos. Hay dos tipos de vértigos importantes:
  • Vértigo de Ménière: afecta tanto a mujeres como hombres entre 40-50 años. Puede durar desde unos minutos a unas pocas horas. El vértigo se acompaña de vómitos, pérdida de audición y acúfenos (alucinaciones sonoras).
  • Vértigo postural paroxístico benigno: es el vértigo más frecuente. Son episodios breves de vértigo con presencia de nistagmo y aparece principalmente cuando la persona cambia de posición generalmente en la cama llegándole a despertar. En la mayoría de los casos remite con maniobras que realiza el otorrinolaringólogo.